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<h2> C&oacute;mo prepararte para hablar ante las c&aacute;maras</h2> <p> Tu p&uacute;blico puede llegar a olvidar un error en tu discurso o una mala presentaci&oacute;n. En cambio, permanecer&aacute; para siempre una desacertada aparici&oacute;n en televisi&oacute;n. La mejor forma de minimizar riesgos sobre tu reputaci&oacute;n es prepararte para las ocasiones, frecuentes o espor&aacute;dicas en que tengas que aparecer ante las c&aacute;maras.</p> <p> Para hablar ante una c&aacute;mara no solo hay que tener habilidades propias de un buen orador sino que se requiere un entrenamiento especial para obtener naturalidad y credibilidad en un medio donde la imagen cobra todav&iacute;a m&aacute;s relevancia.</p> <p> El formato televisivo tiene caracter&iacute;sticas propias en cuanto al tratamiento del lenguaje no verbal. Hemos de tener en cuenta que el espectador no ver&aacute; &mdash;salvo en breves planos&mdash; el conjunto del escenario sino que le llegar&aacute; nuestra imagen enmarcada en la pantalla. Esto significa que no podemos movernos igual que en un escenario, en una sala de conferencias o en un aula.</p> <h3> El entorno</h3> <p> Cuando aceptas una entrevista o unas simples declaraciones, es fundamental que preguntes d&oacute;nde ser&aacute;. Si es en un plat&oacute;, poco podr&aacute;s hacer en cuanto a la decoraci&oacute;n, el tipo de asiento o los objetos. Pero puedes sugerir alg&uacute;n cambio si crees que puede beneficiar el mensaje que tienes que transmitir o a tu propia imagen.</p> <p> Si te graban en la calle, en tu despacho, en el sal&oacute;n de un hotel, etc. procura que el fondo sea coherente con la imagen que quieres transmitir: formal/informal, modesto/lujoso, cl&aacute;sico/moderno, etc. Y siempre es muy importante que el fondo no gane protagonismo sobre ti y tu mensaje.</p> <h3> Posici&oacute;n</h3> <p> Normalmente el equipo del programa o el propio periodista te indicar&aacute;n d&oacute;nde ponerte y en qu&eacute; posici&oacute;n. Si est&aacute;s de pie, debes de tener en cuenta que normalmente tomar&aacute;n un plano medio (de cintura para arriba) o un primer plano (a partir de los hombros). En estos casos es mejor no gesticular pues aparecer&iacute;an las puntas de los dedos por la parte baja de la pantalla pero no se ver&iacute;a el movimiento completo. En el caso del plano americano (desde las caderas) o entero, s&iacute; es conveniente ayudarnos de la gesticulaci&oacute;n pero &eacute;stos son poco frecuentes para un invitado.</p> <p> Por otro lado la posici&oacute;n corporal correcta sigue siendo la b&aacute;sica para hablar en p&uacute;blico (VASE) y hay que poner especial atenci&oacute;n a no balancearnos y a mantener el cuerpo equilibrado porque en la pantalla se magnifican todos estos movimientos y adem&aacute;s dar&aacute;n una imagen de nerviosismo o de incomodidad.</p> <h3> Indumentaria</h3> <p> Si en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a nuestro aspecto es fundamental, en televisi&oacute;n pasa a ser el protagonista. Es importante planificar muy bien la imagen que queremos proyectar y elegir la ropa y los complementos adecuados. Si la entrevista es en un plat&oacute;, el equipo de maquillaje y peluquer&iacute;a se ocupar&aacute;n de darle los toques necesarios a tu rostro y a tu pelo para compensar el efecto de los focos y darte una imagen saludable y atractiva. Si no es as&iacute;, procura arreglarte t&uacute; mismo. Es imprescindible comprobar tu imagen antes de grabar: pelo, brillos en el rostro, aspecto de la ropa, corbata bien colocada, etc.</p> <p> Recuerda que las prendas o complementos brillantes no son los m&aacute;s adecuados, as&iacute; como la ropa de espigas, cuadritos o rayas muy finas porque provocan el efecto moar&eacute;. Las corbatas deber&iacute;an de ser lisas o con rayas muy gruesas.</p> <p> Procura no ponerte ropa del mismo color del fondo porque no destacar&aacute; nada tu figura. Los tres colores menos recomendables son el negro, el blanco y el rojo.</p> <p> En general, mi consejo es que no descuides ni un detalle. Nunca sabes si van a salir tus zapatos en la imagen o si un plano de detalle pondr&aacute; al descubierto que no te has hecho la manicura.</p> <h3> La gesticulaci&oacute;n</h3> <p> En general, la gesticulaci&oacute;n en televisi&oacute;n es m&aacute;s moderada que en otros contextos. La pantalla lo magnifica todo y un excesivo movimiento de manos puede distraer del mensaje o hasta molestar al espectador. Sin embargo, en aras de la naturalidad, debemos acompa&ntilde;ar nuestro discurso con gestos ilustradores, especialmente en entrevistas largas. En declaraciones que no llegan al minuto y que se toman de pie, es mejor tener las manos quietas junt&aacute;ndolas por delante a la altura del est&oacute;mago.</p> <p> En cuanto a los gestos adaptadores (tocarnos, rascarnos, jugar con el reloj, ponernos bien las gafas o la corbata, etc.) habr&iacute;a que eliminarlos completamente. Adquieren una gran relevancia en pantalla y son indicio de falta de seguridad, nerviosismo o timidez. A no ser que queramos transmitir voluntariamente esta imagen de persona dubitativa o t&iacute;mida, es mejor controlar los gestos para que sean arm&oacute;nicos, serenos y de apoyo al mensaje.</p> <h3> La sonrisa</h3> <p> La sonrisa es nuestra gran aliada excepto en las comparecencias donde debemos mostrar preocupaci&oacute;n, gravedad o tristeza.</p> <p> El nerviosismo que invade a las personas poco habituadas a las c&aacute;maras provoca rostros fr&iacute;os y preocupados, o sonrisas r&iacute;gidas de timidez y tensi&oacute;n. La expresi&oacute;n facial es fundamental para conectar con el p&uacute;blico y para obtener su confianza, ya que el espectador nos recordar&aacute; mucho m&aacute;s por nuestro rostro que por nuestras palabras. En este sentido, la sonrisa es la clave.</p> <p> Especialmente en el saludo y en la despedida, es esencial una sonrisa franca y abierta. El presentador te lo pondr&aacute; f&aacute;cil. Solo tienes que olvidar las c&aacute;maras y mirar al periodista, como si estuvieras hablando del tema en cuesti&oacute;n con un amigo en una cafeter&iacute;a.</p> <h3> La mirada</h3> <p> Por el protagonismo que adquieren los ojos en la pantalla, la mirada es una de las claves del &eacute;xito en cualquier aparici&oacute;n en televisi&oacute;n.</p> <p> Por ello, los profesionales de los medios reciben un buen entrenamiento en la lectura de sus notas o del texto redactado, que alternan con mirar a c&aacute;mara. Adem&aacute;s, disponen de telepronter (una pantalla que reproduce en letras grandes el texto) y que est&aacute; situado justo debajo de la c&aacute;mara. Como el texto est&aacute; puesto en columna estrecha y letras grandes apenas tiene que mover los ojos, cosa que refuerza la sensaci&oacute;n de que este profesional mira a la c&aacute;mara y, por extensi&oacute;n, directamente a los ojos del espectador. Las personas que aparecen en programas de televisi&oacute;n como invitadas, hacen declaraciones breves acerca de un tema de actualidad o dan una rueda de prensa no tienen esta herramienta y por lo tanto, aparecer&aacute;n en la pantalla con una serie de movimientos oculares, los habituales en el momento de hablar o de pensar. Pero con un poco de entrenamiento podemos evitar gran parte de ellos y aparecer as&iacute; m&aacute;s convincentes y seguros en lo que decimos. Por supuesto, el ensayo previo de los mensajes es clave para conseguir fluidez y evitar las dudas.</p> <p> En una entrevista tenemos que mantener la mirada en nuestro entrevistador. Las c&aacute;maras y el realizador har&aacute;n su trabajo. El espectador desde casa tiene que tener la sensaci&oacute;n de que asiste a una conversaci&oacute;n entre el periodista y el invitado. No nos tenemos que dirigir a la c&aacute;mara directamente porque se producir&iacute;a una distorsi&oacute;n en la relaci&oacute;n con los espectadores.</p> <p> En algunos programas de reportajes donde se entrevistan a expertos, a famosos o a testimonios sobre un tema determinado, graban solo las respuestas del entrevistado. Entonces no existe este di&aacute;logo con el periodista y el espectador est&aacute; recibiendo una serie de mensajes de primera mano de las personas que aparecen hablando sobre el tema. En estos casos el periodista te indicar&aacute; si tienes que mirar a c&aacute;mara o a &eacute;l mismo.</p> <p> En resumen, si te piden unas declaraciones a pie de calle, te solicitan una entrevista o te invitan a una tertulia, no mires nunca a la c&aacute;mara, dirige tu mensaje al periodista. Esto te ayudar&aacute; adem&aacute;s a centrar la atenci&oacute;n en tus respuestas porque tendr&aacute;s un interlocutor real y pr&oacute;ximo. Si no eres un profesional de la televisi&oacute;n o la radio, no hay nada m&aacute;s dif&iacute;cil que dirigir un mensaje a personas an&oacute;nimas (miles o millones) a los que no ves la cara.</p> <p> De igual modo, en un debate o tertulia, tienes que dirigir la vista a la persona que habla, mientras escuchas y hacia todos los participantes mientras hablas. Puedes combinarlo con la lectura de tus notas y con la escritura en tus papeles. Pero si aparecen demasiadas tomas en estas actitudes puedes dar la imagen de ausente del debate o de estar demasiado preocupado por lo que dicen los dem&aacute;s miembros de la mesa.<br /> En los debates electorales es una pr&aacute;ctica frecuente conceder un tiempo breve a cada candidato para que pronuncie el alegato final. En este momento el pol&iacute;tico puede pronunciar los mensajes m&aacute;s importantes mirando directamente a c&aacute;mara. Ahora la relaci&oacute;n cambia y ya no se dirige a sus adversarios, se acab&oacute; la contraposici&oacute;n de ideas. Ahora el mensaje va directamente al ciudadano para convencerle en un t&uacute; a t&uacute;, con firmeza y mir&aacute;ndole a los ojos. La impresi&oacute;n subjetiva es que este candidato se dirige solamente a ti para decirte lo que cree de verdad. Fuerza y honestidad son los dos valores que quiere transmitir todo pol&iacute;tico.</p> <h3> Naturalidad y carisma</h3> <p> No hace falta ser perfecto. No te obsesiones en conseguir una fluidez extraordinaria o en pronunciar la palabra exacta en el momento preciso. La naturalidad es uno de los ingredientes de la credibilidad. Personas muy carism&aacute;ticas est&aacute;n lejos de presentar una imagen perfecta. De todas formas, no olvides que uno puede hablar con naturalidad cuando se apoya en la tranquilidad de una buena preparaci&oacute;n.</p>